Los mosquitos recuerdan los olores y saben evitarlos

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Sí, los mosquitos son capaces de aprender a asociar los olores y evitarlos si les representa un peligro.

Los últimos estudios en este campo publicados por la revista Current Biology suponen la evidencia que los mosquitos, vectores de muchas enfermedades, pueden relacionar un olor con experiencias próximas a la muerte (ser aplastados) y eludir ese mismo olor una próxima vez.

Esta investigación realizada por el neuroecólogo Jeff Riffel y su equipo de la Universidad de Washington, descubren que estos insectos “son básicamente mosquitos Pávlov”, aludiendo al acreditado experimento que realizó Pávlov, el condicionamiento clásico, (condicionaba a los perros a salivar en un momento justo) y utilizó este descubrimiento para comprobar si los mosquitos estaban preparados para aprender y relacionar un estímulo negativo a un olor.

foto mosquito kiley riffell

Foto por Kiley Riffel

Expusieron los mosquitos (Aedes aegypti) a un olor humano muy atrayente, (unos 20 minutos) aplicando pequeñas y molestas vibraciones, a lo que representaría un “manotazo” para espantarlos o matarlos. Aprendieron a evitar el olor de forma aversiva, asociando y recordando (durante más de 24 horas) este olor con el peligro.

Sabiendo que las asociaciones adquiridas están vinculadas con la dopamina (un neurotransmisor), decidieron volver a probar este mismo efecto, aunque esta vez en mosquitos donde los receptores de dopamina habían sido desactivados. La respuesta, como ya esperaban,  fue que los mosquitos no eran capaces de saber qué olor individual representaba un peligro y por consiguiente picaron sin diferenciar.

Así, cuando un mosquito quiera picarnos e intentemos matarlo, aunque no lo consigamos, “este” ya recordará el riesgo y habrá muchas posibilidades que no vuelva a acercarse más.

Concluye Riffel:  Eso significa que pueden aprender asociaciones sobre quién se defiende y quién no y por tanto esa aptitud de aprendizaje los hace enormemente flexibles. Ahora debemos seguir con las investigaciones y conseguir que no logren este aprendizaje.

Otros estudios también han demostrado que los mosquitos “escogen” a sus víctimas, las picaduras no son al azar. Las personas desprendemos diferentes olores en la piel, dependiendo de las composiciones bacterianas de cada una al transpirar,  y estas “fragancias personales” son las que atraen más o menos a los mosquitos.

Expertos del Instituto de Tecnología de California (Caltech) han estudiado este comportamiento de las hembras al picar y los tres factores que las hacen detectar a sus víctimas son: el olfato, son atraídos por el CO2 que exhalan los humanos y mamíferos, el visual  y la temperatura, preferentemente se aproximan a temperaturas cercanas a los 37oC (como a la de las personas), aunque también detectaron que no necesariamente tenían que coincidir los tres estímulos a la vez, el térmico y el visual podían ser independientes.

Son importantes todos y cada uno de los avances en este campo para para conseguir controlar a los mosquitos e intentar mitigar el gran número de muertes y enfermedades que ocasionan como, el dengue, la malaria, el zika, la chikimgunya…

Nuestras trampas están en esta línea, haciendo lo posible para eliminar los mosquitos y su población alrededor de las viviendas.

Video: El condicionamiento clásico

Fuentes consultadas: National Geografic,  Europapress, Muy Interesante

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